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| Epistemología Mestiza V: Constellatio Communitatis - El Telar del Qach´umilal. |
Entre los valores tradicionales de los pueblos mayas que viven en la península de Yucatán y en las montañas y valles de Guatemala, se encuentra el Qach´umilal, traducido como “Nuestra estrella, nuestra misión”.
La idea es esta: para los individuos, es
fundamental encontrar “su estrella”, es decir, su misión en este mundo, pues
esto los hará útiles a los demás, aumentará su sentido de la dignidad propia y,
además, les brindará protección y seguridad.
Este es el aspecto que más llama la
atención: ¿cómo se relaciona aquello que hacemos en la vida, con la protección
y la seguridad de nuestro tránsito por este mundo?
Desde un punto de vista moderno u occidental, “la estrella” y la “misión” refieren a las destrezas y
capacidades de los individuos y a su oportuna canalización por medio de una adecuada orientación vocacional.
Una vez más, hemos de preguntarnos: ¿qué
tiene esto que ver con la “protección” y con la “seguridad” durante nuestro paso
por la vida?
Desde la Epistemología Mestiza, lo que
está implícito en el principio del Qach´umilal, es lo que podríamos describir
como “la protección del Sistema”.
Si consideramos el universo tradicional y comunitario de los mayas como un Sistema, este organiza e integra a los individuos que hacen parte de él. Los valores tradicionales y comunitarios, elaborados, decantados y sometidos a prueba durante cientos o miles de años, operan como un atractor que organiza las tensiones y le confiere estabilidad y persistencia al conjunto.
Ahora bien, al integrarse o ser
integrados en un sistema complejo de cualquier naturaleza, sus
componentes pierden libertad, pero pasan a formar parte de una
estructura mayor y estable donde cumplen funciones específicas dentro del “campo
de tensiones organizadas” del que ahora forman parte.
De ahí la protección y la seguridad
que confiere a los individuos el encontrar “su estrella, su camino”. Al
integrarse en un sistema organizado, este se fortalece y reafirma, pero además
los individuos encuentran seguridad, acompañamiento y protección.
Se trata de lo que en
la Teoría de Sistemas Complejos se denomina “Acoplamiento Funcional”.
Esta es la clave para despojar al Qach´umilal de cualquier
interpretación meramente "romántica" y situarlo en el terreno de la física
de la organización. El acoplamiento funcional es el mecanismo por el cual
el universo gana estabilidad a cambio de especialización.
El "Acoplamiento Funcional"
Cuando un componente
(el individuo) se acopla en un sistema más complejo ocurre un fenómeno llamado acoplamiento.
Al igual que una proteína en una célula o un engrane en un reloj, el individuo
deja de ser "ruido" para convertirse en "señal".
La
"protección" de la que hablan los mayas es la reducción de la
incertidumbre. Un individuo “sin misión” está sometido al azar (entropía) y
anda, como cantaba Bob Dylan, “like a rolling stone…” El individuo que camina
con Qach´umilal está "blindado" por la estructura del sistema: si el
sistema sobrevive, él sobrevive, porque su función es necesaria para la
persistencia del todo.
El Qach´umilal no es
solo una "meta" o un “objetivo” , sino un camino, un punto de
equilibrio. La "estrella" es el atractor que evita que el
individuo caiga en el caos. La seguridad no viene de la fuerza individual,
sino de la "rigidez estructural" que confiere el estar
encajado en una malla de relaciones de reciprocidad.
Este fenómeno del “Acomplamiento
Funcional” ha sido descrito y estudiado por la física y la biología.
Un ejemplo clásico es el
Acoplamiento de Fase o Sincronía de Huygens, que suele ilustrarse de
esta forma: si colocamos dos relojes de péndulo colgados en la misma pared, de
entrada oscilarán cada uno por su lado, pero a través de las micro-vibraciones
imperceptibles de la madera de la pared, los péndulos terminarán acoplándose y oscilando
en perfecta sincronía. De esta forma, los relojes consumirán menos energía para
mantener el movimiento y serán menos sensibles a pequeñas perturbaciones
externas. El "sistema-pared" estabiliza a los componentes.
En química, se observa
el acoplamiento funcional en el llamado Mar de Fermi, propio de los
enlaces metálicos. Ahí, los
electrones dejan de pertenecer a un átomo individual y pasan a formar parte del
gas de electrones. En esa nube
colectiva, los electrones ganan una movilidad y una estabilidad que no tendrían
en un átomo aislado. El sistema se vuelve un conductor porque los electrones
se acoplan en la estructura de bandas.
A nivel biológico, la Endosimbiosis Eucariota ofrece otro ejemplo
inmejorable de acoplamiento funcional. Aquí se trata de cómo una
bacteria engullida por una célula eucariota se especializó, en el interior de
esta última, en el procesamiento de energía, pasando a ser parte de un sistema
celular mayor y más complejo. La
mitocondria perdió su libertad, pero a cambio se integró a un entorno
protegido, donde recibe nutrientes constantes y protección del exterior.
¿Y qué decir de los
fascinantes hallazgos de la biología reciente sobre la importancia de la
microbiota intestinal para la salud y estabilidad de organismos complejos como los
humanos? Casi cualquier cosa que se diga al respecto para ponderar su importancia, resultará insuficiente. La microbiota resulta determinante para la estabilidad del
sistema, pero el sistema, por su parte, les ofrece un entorno con nutrientes y
condiciones relativamente estables o menos fluctuantes de las que
tendrían que enfrentar en el exterior.
En definitiva, el principio del Qach´umilal maya expresa la conciencia de la interdependencia sistémica. Desde una perspectiva de sociología de la complejidad, el concepto de Qach´umilal es, en esencia, un principio para impulsar la homeostasis comunitaria. La sabiduría maya propone que la única protección real deriva de la pertenencia funcional. De ahí la importancia de encontrar “tu estrella, tu camino” y hacerte funcional en el sistema del que participas y en el que estás integrado.
Referencias
Salazar Tetzagüic, Manuel de Jesús y Vicenta Telón Sajcabún. Valores Mayas - Ruk´ux maya´na´oj.UNESCO, Guatemala. Segunda edición, 1999








