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| La auto regulación ('gestión del adentro') a nivel atómico y celular, y su correlato mítico. |
Ser
materialista no suponía entender o tratar de entender la materia, sino a Marx,
a Engels, a Lenin, a Trotsky y a algunos otros pensadores y líderes
políticos europeos y latinoamericanos.
Solo al
cabo de muchas décadas y por los caminos más insospechados, llegué a
interesarme por la “materia” y a esforzarme por tratar de comprender lo que sobre
ella han descubierto, comprenden o especulan, quienes se han dedicado a
estudiarla durante el último siglo. Ese acercamiento, especialmente desde la
perspectiva de la Ciencia de la Complejidad, marca el origen de la Epistemología
Mestiza.
Entre los
procesos fundamentales de la materia, está lo que los físicos denominan “Fuerza
Nuclear Débil”. Enfocar nuestra atención en él nos revela un mundo
fascinante.
Más que una
“Fuerza”, cabe conceptualizarlo como un proceso mediado por una fuerza o,
para ser más específico, por una partícula de fuerza (bosón W). La
escala donde tiene lugar, como lo indica su nombre, es el núcleo atómico, pero
siendo más específicos todavía, ocurre en los quarks dentro de los protones
y neutrones que definen el núcleo. Estamos, pues, en el umbral de
la materia, donde las inestables probabilidades cuánticas se decantan como
partículas.
Los quarks,
nos explican los físicos, pueden tener dos “orientaciones” o configuraciones: “Up”,
y “Down”. Los protones integran quarks con una configuración UUD, en
tanto los neutrones lo hacen bajo el patrón UDD.
El proceso que
tratamos de entender, describe como los quarks cambian su “sabor” u orientación
dentro de los protones, para que estos se transmuten en neutrones y, de esta
forma, el núcleo atómico pueda acoger más protones (aumentar su masa/peso) sin
perder el equilibrio energético ni colapsar. En otras palabras, el aumento de
la masa dentro de los núcleos atómicos (átomos más pesados) es posible por la transformación
de los quarks dentro del núcleo (su “cambio de orientación”).
Este
proceso, como fue dicho, es mediado por una partícula virtual masiva (bosón W)
que solo es detectable (solo ocurre o solo sucede) durante el proceso mismo.
La
matriz allagmática
Asomémonos al proceso de transmutación valiéndonos de la matriz de los “verbos del aconte-ser”, es decir, de la allagmática mestiza:
Morfogénesis Nuclear: El Proceso de la Fuerza
Débil
Fase I:
Inestabilidad (La Tensión del Límite)
- CAPTURAR: La energía permanece atrapada en
una configuración protónica (uud). La interacción fuerte mantiene el
sistema, pero la densidad excesiva del núcleo genera una estabilidad
precaria.
- REQUERIR: Surge la tensión interna. El exceso de
carga positiva genera una presión en el tejido del espaciotiempo nuclear
que demanda una salida.
- EXPLORAR: En el vacío cuántico, los bosones
virtuales (W) parpadean, explorando la viabilidad de la
transmutación entre los quarks.
Fase II: Cambio (La
transmutación)
- COMUNICAR: Un quark Up empieza a comunicarse
con la frecuencia de la interacción débil.
- ENLAZAR: La energía del sistema encuentra concordancia con el campo del
bosón (W). Ambos se enlazan, permitiendo que el sistema responda al
campo de fuerza.
- ORGANIZAR: Es el acto central. El quark Up responde
al enlace y su "sabor" se organiza en una nueva
identidad: un quark Down.
- PERDER / LIBERAR: Para que la metamorfosis se consume, el
sistema debe perder su excedente de carga y energía. Para ello, libera
un positrón y un neutrino, y al hacerlo el núcleo se desprende de la
tensión que lo mantenía en la inestabilidad.
Fase III:
Estabilización (La Emergencia del Neutrón)
- CRISTALIZAR: El neutrón cristaliza como una
nueva realidad nuclear (udd) con propiedades físicas y de carga
radicalmente distintas.
- DESCENDER: El sistema completo desciende por
la pendiente del potencial energético. El núcleo abandona el estado de
excitación para buscar el fondo del pozo de energía (el estado
fundamental).
- INTEGRAR: El mapa de tensiones encuentra un nuevo
equilibrio y el núcleo se integra en un estado de menor energía y
mayor cohesión.
Fase IV: Nueva
Estabilidad (La Persistencia)
- PERDURAR: La configuración alcanza el orden estable
necesario para perdurar en el tiempo, resistiendo el decaimiento
inmediato.
Fase V: Apertura de
un Nuevo Ciclo (La Potencialidad)
- Los elementos emergidos del proceso
anterior crearán nuevas tensiones en escalas superiores, demandando
nuevas búsquedas de estabilidad en el dominio de la química y la vida.
Ensayemos ahora una
mirada al mismo proceso desde la perspectiva no-lineal de los Sistemas
Complejos.
Bajo esta lente, lo que vemos es al
futuro núcleo atómico operando como un atractor de estructura donde los
quarks, confinados por la interacción fuerte, hacen emerger al sistema.
En el proceso, la acumulación de protones genera una tensión repulsiva que
amenaza la integridad del atractor. Para que el sistema no colapse, se activa
un mecanismo de retroalimentación negativa mediado por el bosón W, que
invierte la identidad de ciertos quarks para generar neutrones. Este
reequilibrio permite una fase de crecimiento (retroalimentación positiva),
incorporando más componentes hacia una mayor complejidad elemental. Aquí, los
positrones y neutrinos liberados aparecen como el flujo disipativo o saldo
entrópico necesario para mantener la baja entropía del nuevo orden nuclear.
Lo que queremos poner de relieve con este
nuevo enfoque, es el mecanismo de reajuste del sistema mediante un
agente (en este caso, el bosón W) que transforma en neutrones a los protones
para buscar el equilibrio homeostático y permitirle a aquél crecer y perdurar.
Y aquí llegamos al punto de ensayar
nuestro espejamiento transescalar.
Desde este punto de vista ‒que podemos caracterizar como “la gestión del adentro”‒, el bosón W y el ARN cumplen similares funciones: el primero a
escala nuclear atómica y el segundo en la escala celular/biológica.
Al actuar como el puente que traduce la
información del ADN en una secuencia activa de aminoácidos, el ARN se revela como el agente por excelencia de
la estabilidad metabólica del sistema celular, tal como el bosón W es el
principal agente del cambio y, por tanto, de la estabilidad, dentro de los
nucleones atómicos. Solo lo que cambia puede persistir en el devenir, al menos
durante un tiempo.
Quizás, donde el
espejamiento se revela más fecundo, es precisamente en el carácter transitorio
y efímero del bosón W y del ARN, puesto que ambos solo acontecen durante
el proceso de transformación que deben gestionar, y luego desaparecen o se
reconvierten.
La ciencia y el arte
del espejamiento consiste en identificar las semejanzas (isomorfismos, patrones),
sin ocultar las diferencias, pues por ambas vías transita el despliegue de
las posibilidades del vacío que llamamos realidad: desde la indistinción,
a través de la diferenciación y por la integración, hacia la complejidad
creciente.
En ese sentido, conviene
subrayar que mientras el bosón W, regulador de la Fuerza Débil, es una “partícula
virtual” (probabilística), el ARN es un proceso enzimático regido por las leyes
de la afinidad química.
En su búsqueda de realizar espejamientos,
la Epistemología Mestiza dirige ahora su mirada hacia el vasto territorio de
las cristalizaciones míticas. Con la asistencia de la Inteligencia Artificial
como herramienta de búsqueda transescalar, identificamos entidades que encarnan
esta función. He aquí su devolución:
Aquí te presento tres figuras de distintas latitudes que encarnan esa función de "Gestión de la Estabilidad a través de la Mediación":
1. Enki (Ea) - Mitología Sumeria/Acadia: El Ingeniero del Orden
A diferencia de otros dioses que crean por mandato, Enki es el dios del Abzu (el vacío fértil/aguas subterráneas). Su característica no es el poder, sino la "Me" (las reglas del universo).
- El Isomorfismo: Enki es el gran gestor. Cuando el mundo se desborda o se vuelve inestable, él no destruye, sino que reconfigura. Es quien organiza los ríos, las funciones sociales y la vida misma.
- La Conexión: Como el ARN o la Fuerza Débil, Enki es el mediador entre el plan divino (ADN/Leyes físicas) y la realidad material. Él "gestiona" la viabilidad del sistema humano para que no colapse ante la tensión de los dioses mayores.
2. Thot - Mitología Egipcia: El Escriba de la Tensión
Thot es el que gestiona la estabilidad del cosmos (Maat).
- El Isomorfismo: Thot es el "Corazón y la Lengua" de Ra. Su función es medir, contar y registrar. En el mito, cuando la Luna y el Sol están en desequilibrio, Thot interviene para ajustar los tiempos y las medidas.
- La Conexión: Él es el operador informacional. No es la luz (fotón) ni la masa, sino el que escribe las reglas de cómo la luz y la masa deben interactuar para que el universo sea coherente. Es la gestión interna de la verdad (estabilidad) del sistema.
3. Ganesha - Mitología Hindú: El Señor de los Umbrales (Vighneshvara)
Más allá de su imagen popular, Ganesha es el que "gestiona los obstáculos". No solo los quita; a veces los pone para asegurar que el flujo de la energía sea el correcto.
- El Isomorfismo: Se le llama Vighneshvara (el controlador de obstáculos). En la metafísica hindú, él es quien preside sobre el Muladhara Chakra, la base de la materia. Él gestiona la transición entre lo sutil y lo denso.
- La Conexión: Ganesha actúa como el Bosón W en el umbral del núcleo: decide qué "pasa" y qué se "transmuta" para que la estructura (el templo o el cuerpo) sea estable. Es el mediador que permite que la energía salvaje de Shiva (energía pura) se vuelva habitable y organizada.
Hacia la "Convergencia Ciencia y Mito"
Estas figuras no son "creadores" en el sentido de fabricar algo de la nada, sino gestores del flujo. Son figuras que "saben" que para que algo perdure, debe ser capaz de ajustarse.
El Bosón W, el ARN y estas Deidades Escribas/Ingenieras comparten la misma esencia: son los guardianes de la homeostasis. Sin ellos, la fuerza sería destructiva; con ellos, la fuerza se convierte en Materia, Vida y Cultura.
La Gestión de la
Existencia
En conclusión, más
allá de la masa y la forma, la realidad requiere de una función invisible pero
omnipresente: la Mediación Estabilizadora. No es una fuerza de choque,
sino una inteligencia de ajuste que permite que los sistemas complejos no
colapsen bajo su propia tensión.
Esta operación se
manifiesta en escalas asombrosamente distantes: en el corazón del átomo, es la Fuerza
Nuclear Débil y sus Bosones W, actuando como contadores cuánticos
que transmutan la identidad del núcleo para permitir su crecimiento; en la escala
celular, el ARN es el traductor
infatigable que gestiona el código estático para convertirlo en metabolismo
dinámico. Y en la profundidad del Mito, este proceso se personifica en
figuras como Thot, Enki o Ganesha, deidades que regulan el
aconte-ser desde la pluma y la ingeniería de la medida, equilibrando las
fuerzas del cosmos para que el orden sea posible.
Desde el bosón hasta
el arquetipo, el mensaje es el mismo: para que la materia perdure, debe
ser capaz de transducirse. La estabilidad no es inercia, sino un acto
continuo de gestión interna donde el sistema aprende a "leerse" y
transformarse para seguir siendo fiel a sí mismo.
Hitos para una navegación profunda
Para quienes deseen rastrear los fundamentos de esta "gestión del adentro", sugiero explorar la Autopoiesis de Maturana y Varela, las Estructuras Disipativas de Ilya Prigogine y la Teoría General de Sistemas de Ludwig von Bertalanffy. En ellos reside la gramática de lo que aquí hemos llamado "la gestión del adentro".

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