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| Del código geométrico al Orden Explicado. Una interpretación visual del "principio holográfico" desde la cosmogonía bribri. (Serie Epistemología Mestiza: 2026) |
Esta Epistemología Mestiza no pretende conocer a fondo la Física Cuántica ni otros campos del saber científico en los que incursiona, pero sí poseer las nociones básicas suficientes para, a partir de ellas, suscitar espejamientos con otros campos de las ciencias humanas y, muy particularmente, con las mitologías, asumiendo que estas, como aquellas, nos ofrecen un “mapa del territorio” útil para orientarnos y sobrevivir en este hermoso y desafiante mundo.
La Epistemología
Mestiza no caerá en la ingenuidad de equiparar el modo específico de relacionarse
con la realidad de la ciencia moderna, con otras formas del conocimiento,
pero tampoco en la ingenuidad opuesta de asumir que el conocimiento científico
es intrínsecamente superior o la única forma válida de conocimiento. De la
misma forma en que todo lo que nutre es alimento, todo pensamiento que orienta
y revela relaciones y conexiones en la multifacética y elusiva realidad, debe
ser considerado legítimo conocimiento.
Viene esto a
propósito de lo que se conoce como el "principio holográfico" en la Teoría de Supercuerdas, una de las teorías de la Física y la
Cosmología contemporánea para tratar de entender y explicar el universo.
Si hemos comprendido bien el principio holográfico formulado inicialmente por Gerard´t Hooft, y luego retomado con diferentes matices por Leonard Susskind, Juan Martín Maldacena y Mark Van Raamsdonk, el postulado fundamental sostiene que el universo como lo percibimos es el resultado o el efecto de información cuántica entrelazada en la frontera dimensional (el vacío); de esta forma, el espacio-tiempo mismo es la primera manifestación de dicho entrelazamiento cuántico.
Como dice Van Raamsdonk:
"El espacio-tiempo es la manifestación geométrica de cómo la información cuántica está entrelazada."
Todo lo demás viene
por añadidura: si el espacio-tiempo es una proyección tridimensional de información cuántica en dos dimensiones, todo lo que ocurre en el universo es también efecto o resultado del entrelazamiento cuántico y el universo mismo puede entenderse como una especie de proyección holográfica de aquella información.
Las
semejanzas de esta teoría con las ideas del Orden Implicado y el Orden
Explicado de David Bohm son evidentes; la principal diferencia es que aquí se propone
una hipótesis sobre los mecanismos por los que el “orden implicado” se
explicita, y esa hipótesis sugiere que el mecanismo es de carácter informacional.
Es inevitable espejar
aquí viejas imágenes de la tradición filosófica helénica ‒particularmente a la Escuela
Socrática y su Topos Uranos como dimensión trascendente o “realidad
verdadera” respecto de la cual lo aparente es apenas deslucida copia‒, pero
más sorprende es constatar que algunos pueblos amerindios habían alumbrado visiones similares.
En la cosmovisión
del pueblo bribri, de los bosques tropicales de Costa Rica, el cosmos en su
totalidad es un espejamiento entre la Casa Cósmica de Sibö y la Casa
Cósmica de Sula´, contrapuestas o invertidas entre sí; visible la primera,
invisible la otra. La energía del cosmos circula incesantemente entre ambos
planos, visible e invisible, para manifestar la realidad, evocando vivamente el
Holomovimiento que imaginó Bohm.
Sibö, el concebidor del mundo, es el código, dueño de la semilla; Sula´ son los artesanos y artesanas que lo ayudan a materializar su obra, que siembran la semilla y tejen los canastos humanos y de los demás seres:
“No es Sibö quien nos hace. Sibö dejó todo dispuesto, pero él no nos hace.”
El más profundo espejamiento surge al considerar las nociones del “Tiempo de la Luz” y el “Tiempo de la Oscuridad”. El cosmos en su totalidad fue modelado por Sibö y Sula´ y las otras entidades míticas en el Tiempo de la Oscuridad, un tiempo “antes del amanecer”, donde tiene lugar la verdadera realidad, de tal modo que todo lo que existe en el “Tiempo de la Luz”, es decir, en este mundo, no es más que efecto, espejismo o proyección de lo ocurrido “allá”.
"Lo que vemos aquí como colibrí es una representación del verdadero ser que está en el otro mundo. El señor Sibö dejó aquí su representación para que nosotros supiéramos como es. Todos los seres que vemos en nuestro mundo, son representaciones de las verdaderas esencias."
En este aspecto, la
cosmovisión bribri resuena con la de todos los pueblos “pre-modernos” conocidos:
el universo físico, tangible, perceptible, de los aconte-seres, es efecto o
resultado de otro virtual e intangible, situado más allá del espacio y el
tiempo.
Como hemos manifestado en otras ocasiones, la Epistemología Mestiza no equipara el "principio holográfico" con la cosmovisión bribri, pero sí las espeja y, al hacerlo, obtiene una nueva luz, un nuevo conocimiento que no estaba presente en ninguna de las dos formas de pensamiento.
La distancia entre los dos modelos es menor de lo que en principio pensaríamos y, aunque difieren la resolución, las leyendas y los detalles en los mapas, ambos parecen visualizar y parecen representar el mismo territorio.
Y ambas nos dicen que somos información que, al
ganar peso y gravedad, adquiere la asombrosa posibilidad de descifrarse a sí
misma y, por un instante, imaginar su origen antes y más allá del nacimiento de la luz, en el oscuro vacío.
REFERENCIAS:
García, Alí y Alejandro Jaén. Ies Sa´Yilite. Nuestros Orígenes. Historias bribris. Embajada de España en Costa Rica. Centro Cultural Español. 1a edición. San José, Costa Rica. 1996.
Nota sobre el espejamiento: El concepto de "Tiempo de la Oscuridad" y la cita sobre el colibrí provienen de la tradición oral recuperada por Alí García y Alejandro Jaén, cuya obra constituye uno de los pilares para este espejamiento.







