![]() |
Tan lejos, tan cerca: Isomorfismos entre el Orden Implicado y el Tiempo del Sueño. La ilustración
describe la regresión espaciotemporal del viaje chamánico como una operación de
des-integración personal. El aconte-ser (partícula/individuo) abandona
el Orden Explicado para reintegrarse al campo de las
posibilidades (onda/pre-individual), donde la simetría no ha sido rota
y la retro-causalidad informativa es posible. Una visualización de cómo la
conciencia opera como una dimensión adicional (4+1) para enmendar en el origen
lo que se manifiesta en el tiempo actual.
El espejamiento y la resonancia entre
los mitos de pueblos muy distantes en la geografía, sorprendió a los estudiosos
y viajeros que, durante la expansión colonial europea y tras ella, así lo observaron
y lo constataron innumerables veces.
Más allá de los nombres de las deidades
y de los ritos practicados, los antropólogos y estudiosos de las religiones identificaron
la persistencia de un mismo esquema de pensamiento: la contraposición de dos
tiempos como explicación del mundo. De un lado, el tiempo de los orígenes cuando
los seres y las cosas fueron modelados y definidos por los dioses, y del otro,
el tiempo actual. La palabra “actual” no puede ser más precisa, pues este
esquema implica, precisamente, que nuestro espaciotiempo es una permanente
actualización de aquél otro. Analógicamente hablando, aquel es código
fuente; este, el programa operativo. Más o menos así.
Entre las denominaciones más
célebres para identificar “aquél otro tiempo” se encuentra la de los pueblos australianos,
que lo llaman “Tiempo del Sueño”, pero en Costa Rica los bribris no andan lejos,
pues designan aquel estado del universo como “Tiempo de la Oscuridad.”
Sorprendentemente, la física relativista
y cuántica resuena poderosamente, en algunos aspectos, con este esquema de
pensamiento. Cabe advertir que esta Epistemología Mestiza no pretende ensayar una
analogía facilona ni aventurar un nuevo credo new-age para jóvenes o
viejos desorientados, sino esbozar un planteamiento de las convergencias
epistémicas entre ambos mapas del territorio.
Desde la física relativista, el
Universo-Bloque de Einstein propone el espacio-tiempo como una geometría dotada
de tres dimensiones espaciales y una temporal (4 D). Aunque existe un
despliegue del espacio-tiempo, su totalidad ya existe, siempre ha existido. La
Epistemología Mestiza plantea que la conciencia emerge en los aconte-seres
vivos y evoluciona con ellos como una dimensión adicional (4 + 1) para representarse el espacio
tetradimensional donde deben sobrevivir.
Por otro lado, la Teoría de Campos
Cuánticos propone que el espaciotiempo vacío es el estado de mínima energía del
universo. “Mínima energía” está muy lejos de ser “ninguna energía”. Todo lo
contrario: el espaciotiempo vacío está agitado por tensiones y fluctuaciones cuántico-probabilísticas.
La “ruptura de la simetría” es el suceso por el que esas fluctuaciones
trasponen el umbral (Campo de Higgs) y se materializan como partículas, dando
origen al “drama de la existencia” propiamente dicho: rota la simetría y
emergidas las partículas, lo que era posibilidad e indeterminación pasa a
regirse por un conjunto de reglas o de leyes muy distintas: la curvatura de la
masa (gravedad), el flujo del calor (termodinámica) y la dialéctica de las
cargas (electromagnetismo). En resumen, el aconte-ser y su permanente trans-formación.
En una galaxia muy lejana y en un
planeta muy cercano (y probablemente en otros también), al cabo de varios miles
de millones de años emergerá la vida, que “por largos y tartamudeantes caminos” evolucionará
hasta la autoconciencia de la materia y, por tanto, del propio espaciotiempo.
¿Cómo se relaciona esto con el
viaje chamánico practicado durante miles de años y hasta hace pocos siglos por todos
los pueblos de la Tierra, y aún hoy por muchos de ellos?
Como bien fue observado por
estudiosos del tema como Mircea Eliade, la premisa del viaje chamánico consiste
en una regresión espaciotemporal desde el tiempo actual, hacia el otro
espaciotiempo del origen, con el fin de reparar, corregir o enmendar allá,
lo que está mal aquí. A modo de
ejemplo, la chamana o el chamán viaja en el espaciotiempo para encontrarse con el
origen del mal (la enfermedad o la calamidad) y recordarle su lugar en el orden
cosmológico, obligándolo a retirarse del tiempo actual.
Desde el modelo relativista, la
lógica chamánica consistiría entonces en operar exclusivamente con la dimensión
de la conciencia (5 D) sobre la dimensión temporal, para alterar las
condiciones del presente. A mucha menor escala o intensidad, los recuerdos personales
revelan que esa operación es parte de las posibilidades de la conciencia; la
diferencia entre la conciencia ordinaria y la del chamán, consistiría en que
mediante la des-integración personal, ellos remontarían el tiempo más allá de
su historia individual, hacia un pasado donde los aconte-seres y las cosas
éramos unidad.
Por otro lado, la Epistemología Mestiza señala el isomorfismo del esquema bajo el que opera el pensamiento chamánico con el de la dualidad onda/partícula de la Física Cuántica. La regresión implica la desaparición del chamán o la chamana como partícula/individuo y su reintegración al campo de las posibilidades, por ello la muerte y el desmembramiento simbólico del viajero son requisitos indispensables.
Gilbert Simondon, filósofo que
centró su reflexión en la individuación, aseveraba que en el estado de
individuación (del aconte-ser en cualquiera de sus fases, agregamos nosotros), el
ser individuado conserva algunas propiedades del campo preindividual del cual
ha emergido. Esto resulta en un espejamiento asombroso con las premisas
epistémicas del viaje chamánico, donde el chamán discurre por las distintas
fases de la individuación hacia el estado pre-individual donde las
posibilidades aún no se han decantado, con el propósito de modificar el curso
del porvenir, en una suerte de retro-causalidad informativa.
Asimismo, la Epistemología Mestiza señala
el sorprendente espejamiento de esta concepción del espaciotiempo con los
conceptos de Orden Implicado y Orden Explicado del físico David Bohm, en donde
el primero contiene las posibilidades, y el segundo corresponde a la
manifestación o realización de aquellas. Bajo esta perspectiva, los chamanes
remontan del Orden Explicado al campo de las Posibilidades, para operar ahí y
revertir la cadena causal que ha traído el mal a la comunidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario